Archivos Mensuales: diciembre 2010

Renacer en la nueva década

En alguna etapa de la vida hemos deseado volver a nacer y comenzar a vivir la vida desde el punto del conocimiento en el que nos encontramos en un determinado momento.  La ocurrencia de esto nos permitiría eliminar  desafíos  que entendemos no debemos afrontar, quizás pondríamos sólo los detalles que  nos proporcionan la alegría pasajera que se sustituye una y otra vez.

Por fortuna  para nosotros, cuando comprendemos que siempre podemos renacer en el espíritu, moviéndonos de “gloria en gloria”, el nuevo nacimiento viene acompañado de mejores experiencias de transformación y vida.    Al ofrecer al Cristo en mí una mente alerta, un corazón abierto y  manos dispuestas para el servicio nos convertimos en expresiones del poder creativo de Dios y podemos celebrar nuestro  renacimiento.

En el mes de diciembre nos invitan  a  festejar el nacimiento de un amigo universal que con su paso por el mundo  manifestado  dividió  la  historia, hablamos de Jesús y es que los cumpleaños son momentos para alegrarse, para recordar los amigos y sobre todo para reunirse a celebrar.

A esta actividad de tan singular  trascendencia no se debe faltar, sobre todo si nos planteamos que entraremos a una nueva década a la que podemos  llevar  los mismos pensamientos que hemos arrastrado desde antes de que el mundo fuera,  las emociones  paralizantes  con la que hemos    aceptado  convivir,  o hemos de  comenzar  dispuestos a decidir que este es el momento de  liberar el poder   interior   que espera ser expresado    y        ver  en   el    renacimiento nuestra nueva cita con la  vida.

En un artículo, que circula en la  internet,  atribuido al Dr. Mario A. Rosen, médico, educador, escritor, y empresario  exitoso,  según se describe en la presentación del mismo, habla del cambio de las reglas de convivencia y cita el  culto a cuatro principios: “ Pretender saberlo todo; Tener razón hasta morir; No escuchar;  y  Tú me importas, sólo si me sirves”,  si  aceptamos acudir a la convocatoria de la nueva década con estos atributos, nos conviene  examinar a la luz de la razón y el corazón los posibles frutos, algunos de los cuales ya estamos “saboreando” .

Renacer implica desaprender patrones congelados que nos hacen creernos superiores a otros por el tener, por la ubicación en la escala social,  o por estar ciegos a la verdad de que, sin importar la gran brecha creada entre poseedores y desposeídos,  nadie falta a la llamada para recoger lo que ha sembrado.  Si sólo yo tengo la razón he de admitir que el mundo se ha hecho inmensamente pequeño al asumir únicamente mi estatura.

Podemos estar sordos como para no oir  el llanto incesante ante  la pérdida de una vida por una simple cerrazón o imposición de mi verdad, es por eso que hoy  vale repetir, como un día escuché:  ”No importa que haya nacido 2010 veces, sino ha renacido en ti”.  Estás dispuesto a ofrecerle el pesebre de tu interior?


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