Archivos Mensuales: febrero 2011

Intercambio de afectos

Para poder dar algo debemos tenerlo y si hemos de dar afecto es preciso que primero lo tengamos a nosotros mismos.   Jesús dijo: “amarás a Dios con toda tu mente, con todo tu corazón y al prójimo como a ti mismo. ”   Para el Maestro estaba claro que lo primero era el amor a Dios, luego a mi mismo y esto definitivamente haría que yo amara al prójimo, al otro.

Hablemos del primer sentimiento, el amor a Dios.  Cómo se manifiesta ese amor? Cómo se pone en evidencia que yo amo a Dios.  Las respuestas son una por cada persona que lee este escrito,  por lo que voy sugerirle que considere ésta: “… es preciso que le creamos que existe…”  El amor a  familiares, amigos, hijos, etc. es fácil de mostrar, hay ciertos comportamientos que lo ponen al descubierto, más el amor a Dios implica un encuentro muy íntimo,  “más allá del yo que aparentamos ser.”

El himno al amor dice:  “El amor es sufrido, benigno, no busca lo suyo… ” nos damos cuenta como aquel en quien creemos se da sin limitación, buscando expresarse a través de nosotros, como estando  a la puerta, llama y sólo entra si le abren. Teniendo el poder pide el permiso. Y es desde ese punto de encuentro con el UNO que  llegamos al  siguiente estadio:   Amor a mi mismo.       Durante mucho tiempo esto ha sido tabú, por el temor de que caigamos en lo que hizo Narciso.  Se cuenta  que Narciso vió su imagen reflejada en las aguas…, y se enamoró perdidamente de su propia figura.    Y allí se quedó indiferente a todo lo que le rodeaba.  Esta vieja leyenda ha dado el nombre de narcisismo a esa ingenua vanidad de quienes ante el espejo alimentan sin cesar la admiración hacia sí mismos.   El amó una imagen  hermosa, otros probablemente además verán:  el carro, la posición, la posesión y dejamos de ver lo más importante, el Cristo en nosotros y con ello  estar contentos con quienes somos y lo que podemos hacer con nuestros dones.

Si a diferencia de Narciso comenzáramos  a ver:  Belleza en los demás,  en nuestras manos las manos de Dios dando forma a la sustancia y el poder creativo de Dios a través de nuestras ideas, estaríamos en capacidad de ir al siguiente paso: intercambiar afecto, amando al prójimo.     Esta  capacidad  tiene que ver con mi:

1.  Autoconocimiento (conócete a ti mismo), tus miedos, angustias, apegos, sentimientos ocultos.  Preguntas existenciales, Quién soy?    Cuál es mi propósito en esta vida? Qué voy a hacer para lograrlo?

2. Empatía.  Interpretada aquí como la llave de oro: “Hago a otro el bien que quisiera me hicieran a mí.”  

3. Capacidad de interrelacionarse.  Aceptar que yo tengo dones y talentos y los demás también.  Me ocupo de mi crecimiento y transformación, sin querer cambiar al prójimo.  Observo cuáles están siendo mis exigencias para otro y actúo yo.

4. Juzgo con juicio recto.  Todo es conciencia. No le exijo a otros lo que no soy capaz de hacer yo.   

Estas letras cobran vida, cuando tú y yo lo decidamos.

Bendiciones multiplicadas,
Jocelyn Quezada

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